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El divorcio, la custodia compartida y los animales

  • Desde el pasado 5 de enero, las mascotas pueden gozar de la custodia compartida en familias divorciadas, pero ¡ojo! Hay excepciones

Cuando Mary le comunicó a Juan, su marido, la decisión de separarse, su reacción fue de furia. Huyendo de la situación, tiró un portazo, salió de la habitación en dirección a la calle y en el camino tropezó con el perro juguetón que les acompañaba desde el inicio del matrimonio. Descargó toda su rabia con una patada que hizo saltar por los aires a Frodo. El animal parecía no entender nada.

Los trámites del divorcio empezaron. La primera advertencia de Juan hacia Mary fue de hacerse cargo de Frodo a pesar de la situación de vulnerabilidad de ella, producida a raíz de la separación. Con mucho dolor, Mary se vio obligada a devolver a su querida mascota a la protectora que la había dado en adopción. Esto ocurrió hace tan solo 3 años. En aquel momento, la legislación española en materia de familia consideraba a los animales como meras cosas u objetos.

Enero de 2022 trajo consigo una buena noticia para los animales y para sus amantes, al entrar en vigor una reforma que muestra el rostro más tierno del Código Civil, considerando a los animales de compañía como seres sensibles. Esto implica que la autoridad judicial debe  pronunciarse no sólo respecto de los hijos, la vivienda familiar, las cargas del matrimonio o liquidación del régimen económico matrimonial, sino también respecto del destino de las mascotas.

Esta reforma al Código Civil pone fin a las numerosas situaciones que se generan en las parejas que no llegan a un acuerdo al momento del divorcio cuando hay mascotas de por medio. En nuestro despacho Derecho y Extranjería celebramos esta noticia porque estamos comprometidos con los animales y porque desde hace algunos años hemos tenido que atender este tipo de conflictos en ausencia de una legislación específica.

EL CONVENIO REGULADOR TAMBIEN PUEDE INCLUIR VISITAS
En el convenio regulador debe especificar si el cuidado del animal quedará en manos de uno o ambos cónyuges. Esta decisión estará basada en el interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal, independientemente de quién de los dos sea el dueño o titular. En la resolución judicial también se adoptarán las medidas sobre el reparto de las cargas asociadas al cuidado del animal.

“La autoridad judicial confiará para su cuidado a los animales de compañía a uno o ambos cónyuges, y determinará, en su caso, la forma en la que el cónyuge al que no se le hayan confiado podrá tenerlos en su compañía, así como el reparto de las cargas asociadas al cuidado del animal, todo ello atendiendo al interés de los miembros de la familia y al bienestar del animal, con independencia de la titularidad dominical de este y de a quién le haya sido confiado para su cuidado. Esta circunstancia se hará constar en el correspondiente registro de identificación de animales”, cita el precepto.

Además de la tenencia compartida, el contenido de las medidas admite el régimen de visitas al animal. Así mismo presenta un margen de discrecionalidad en la distribución de cargas como alimentos, atención veterinaria, alojamiento, higiene, necesidades de esparcimiento o recreo, seguros obligatorios, etc.

¿QUÉ PASA SI HAY ANTECEDENTES DE MALTRATO?

Uno de los aspectos determinantes para la autoridad judicial al momento de emitir su resolución es que en los casos donde existan antecedentes por maltrato animal ejercido como forma de violencia o maltrato psicológico, tanto en los supuestos de violencia doméstica, violencia de género o maltrato y abuso infantil, no se otorgará la custodia compartida.

“No procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por intentar atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ambos. Tampoco procederá cuando el juez advierta, de las alegaciones de las partes y las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica o de género. Se apreciará también a estos efectos la existencia de malos tratos a animales, o la amenaza de usarlos, como medio para controlar o victimizar a cualquiera de estas personas”, puntualiza la Ley.

 

 

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